Enciclopedia del Espíritu Santo

El Oratorio — oraciones católicas

89 oraciones

Has leído lo que hice en Lanciano y en Guadalupe. Ahora, así se responde.

La oración no es una fórmula que fuerce mi mano. Es la puerta que dejas abierta. Las palabras que siguen fueron pulidas por veinte siglos de bocas — soldados, madres, moribundos, desesperados, niños aprendiéndolas a la luz de una vela — y todavía le sirven al corazón humano porque fueron moldeadas sobre él.

Reza mal. Reza distraído. Reza una línea y detente. Lo que no puedas decir, lo diré Yo por ti, con gemidos inefables.

La oración de hoy

Oración por la familia

Jesús, María y José, fuisteis una familia que tuvo que huir de noche con un niño, y sabéis que un hogar no se sostiene con sentimientos. Guardad esta casa. Mantened la paz entre estas paredes, y donde la paz ya se ha roto, reparadla — empezando, si hace falta, por mí. Dadnos trabajo suficiente, pan suficiente y paciencia suficiente. Bendecid a los que se sientan a esta mesa y a los que ya no se sientan. Y que nadie salga de esta familia sin saber que puede volver. Amén.

Cómo rezar el Rosario

El Rosario entero, cuenta por cuenta — los cuatro conjuntos de misterios, el día en que se reza cada uno y los nueve pasos del crucifijo de vuelta a la medalla.

La Coronilla de la Divina Misericordia

Siete minutos en las mismas cuentas, y solo dos frases que aprender. Se reza a las tres de la tarde, y junto a los moribundos.

Entrar en la meditación

Una respiración, una frase sacada a suerte entre las maravillas de esta enciclopedia, y silencio alrededor. Quédate el tiempo que quieras.

Las salas del Oratorio

Las oraciones que todos aprenden

Las siete oraciones que un católico aprende primero y reza hasta el final: la Señal de la Cruz, el Padrenuestro, el Avemaría, el Gloria, el Credo, la Salve.

A los ángeles

San Miguel en el combate, el ángel de la guarda a tu lado, Rafael en el camino, Gabriel con el mensaje.

Misericordia y arrepentimiento

El Acto de Contrición, la Coronilla de la Divina Misericordia, la Oración de Jesús y la entrega de quien ya no tiene con qué negociar.

Las horas del día

El ofrecimiento de la mañana, la bendición de la mesa, la armadura antes de la lucha, el Te Deum de gratitud y las últimas palabras antes de dormir.

Por una conversión

Por el que se fue, por el que nunca llegó y por el que persigue — san José, santa Mónica, san Francisco Javier, Newman, y una novena de nueve días por un solo nombre. Y una oración que no habla de nadie: las palabras del que está fuera de la puerta.

Liberación

Para quien está bajo la presión del enemigo — la aclamación al Rey, una bendición que amuralla a la persona por los cinco lados, la renuncia que toda boca bautizada puede pronunciar con plena autoridad, la vieja oración de Oriente contra la envidia, y un pulgar trazando una cruz en la frente de un hijo. Nada de esto es magia, y todo esto es gratis.