Enciclopedia del Espíritu Santo

Liberación

Oración contra la envidia y el mal de ojo

Εὐχὴ ἐπὶ βασκανίαν

Señor Dios nuestro, Rey de los siglos, que tienes en tu mano la creación entera: tú convertiste en rocío las llamas del horno de Babilonia y guardaste ilesos dentro de él a los tres jóvenes. Médico de las almas y de los cuerpos, mira ahora a tu siervo. Aparta lejos de mí toda obra del enemigo, toda envidia, todo maleficio, todo mal de ojo — venga de una mirada, de una palabra o de una cosa entregada — y que se deshaga como humo al aire libre. Pon a mi lado a tu ángel luminoso, que guarde mi cuerpo y mi alma, mi salida y mi entrada. Por las oraciones de la Madre de Dios y de todos tus santos: porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Pásalo

Cuándo se reza esta oración

Del eucologio, el libro de oraciones del Oriente cristiano, donde una oración contra la envidia y el mal de ojo se lee sobre las personas desde la antigüedad — y se sigue leyendo, en Grecia, en Rumanía, en el Levante. La Iglesia la reza porque la envidia es real y hace daño; no atribuye ningún poder al ojo mismo, y prohíbe todo amuleto contra él. La oración es el remedio entero. Vertida aquí de la tradición griega.

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