Enciclopedia del Espíritu Santo

Los Salmos

Salmo 51 — Misericordia, Dios mío

Miserere mei, Deus (Ps 50/51)

Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito y limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

Cuándo se reza esta oración

Los viernes en Laudes, en la penitencia, después de una caída grave, y como salmo del Miércoles de Ceniza. David lo escribió después de que Natán viniera a hablarle de Betsabé — la confesión de un rey, guardada para todos.

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