Enciclopedia del Espíritu Santo

Las horas del día

La Armadura de Dios

Señor, me revisto hoy de toda la armadura de Dios, para poder resistir las acechanzas del diablo. Me ciño el cinturón de la verdad, y rechazo toda mentira. Me pongo la coraza de la justicia, y renuncio a todo pecado escondido. Calzo mis pies con la prontitud del Evangelio de la paz, e iré a donde se me envíe. Embrazo el escudo de la fe, con el que puedo apagar todas las flechas incendiarias del maligno. Me pongo el yelmo de la salvación, y rechazo todo pensamiento de desesperación. Tomo la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, y con ninguna otra pelearé. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre. Manteneos firmes, por tanto. Amén.

Cuándo se reza esta oración

Por la mañana, en el combate espiritual, y por quien trabaja donde hay almas en juego. La armadura es la de san Pablo, escrita desde la cárcel, mirando al soldado romano encadenado a él (Ef 6,10-17).

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