El Acordaos
Memorare
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a ti acudo, oh Virgen entre todas las vírgenes, Madre mía; a ti vengo, delante de ti me presento, pecador. Oh Madre del Verbo encarnado, no desprecies mis súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
En latín
Memoráre, o piíssima Virgo María, non esse audítum a sǽculo, quemquam ad tua curréntem præsídia, tua implorántem auxília, tua peténtem suffrágia, esse derelíctum. Ego tali animátus confidéntia, ad te, Virgo Vírginum, Mater, curro; ad te vénio; coram te gemens peccátor assísto. Noli, Mater Verbi, verba mea despícere, sed áudi propítia et exáudi. Amen.
Cuándo se reza esta oración
En una emergencia. La Madre Teresa rezaba nueve seguidos cuando necesitaba algo rápido y lo llamaba la novena relámpago. Es una oración que argumenta: le recuerda a Nuestra Señora su propio historial.