Enciclopedia del Espíritu Santo

Ante el Santísimo

Te adoro con devoción

Adoro te devote

Te adoro con devoción, Dios escondido, que bajo estas apariencias verdaderamente te ocultas. A ti se somete todo mi corazón, porque al contemplarte desfallece entero. La vista, el tacto y el gusto se engañan sobre ti, pero solo con el oído se cree con seguridad. Creo cuanto ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de la Verdad. En la cruz se ocultaba solo la divinidad; aquí se oculta también la humanidad. Pero creyendo y confesando las dos, pido lo que pidió el ladrón arrepentido. No veo las llagas como Tomás, pero confieso que eres mi Dios. Haz que crea siempre más en ti, que espere en ti y que te ame. Oh memorial de la muerte del Señor, pan vivo que da vida al hombre, haz que mi alma viva de ti y que siempre te saboree con dulzura. Amén.

En latín

Adóro te devóte, latens Déitas, quæ sub his figúris vere látitas: tibi se cor meum totum súbiicit, quia te contémplans totum déficit. Visus, tactus, gustus in te fállitur, sed audítu solo tuto créditur: credo quidquid dixit Dei Fílius; nil hoc verbo veritátis vérius.

Cuándo se reza esta oración

En la adoración, sobre todo de noche. Escrito por santo Tomás de Aquino para el Corpus en 1264 — la mente más aguda de la Edad Media diciendo que aquí los sentidos no sirven y solo el oído es de fiar.

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