La Secuencia de Pentecostés
Veni, Sancte Spiritus (Sequentia)
Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz. Ven, padre de los pobres, ven, dador de los dones, ven, luz de los corazones. Consolador óptimo, dulce huésped del alma, dulce alivio. Descanso en el trabajo, brisa en el ardor, consuelo en el llanto. Oh luz santísima, llena lo más íntimo del corazón de tus fieles. Sin tu fuerza divina nada hay en el hombre, nada que no sea dañino. Lava lo que está manchado, riega lo que está seco, sana lo que está herido. Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, endereza lo que se desvió. Da a tus fieles, que en ti confían, los siete dones sagrados. Da el mérito de la virtud, da el fin salvador, da la alegría eterna. Amén.
En latín
Veni, Sancte Spíritus, et emítte cǽlitus lucis tuæ rádium. Veni, pater páuperum, veni, dator múnerum, veni, lumen córdium. Consolátor óptime, dulcis hospes ánimæ, dulce refrigérium. In labóre réquies, in æstu tempéries, in fletu solátium. O lux beatíssima, reple cordis íntima tuórum fidélium. Sine tuo númine nihil est in hómine, nihil est innóxium. Lava quod est sórdidum, riga quod est áridum, sana quod est sáucium. Flecte quod est rígidum, fove quod est frígidum, rege quod est dévium. Da tuis fidélibus, in te confidéntibus, sacrum septenárium. Da virtútis méritum, da salútis éxitum, da perénne gáudium. Amen.
Cuándo se reza esta oración
Se canta en la Misa del domingo de Pentecostés, antes del Evangelio. Se la llama Secuencia de Oro: siglo XIII, y lo más hermoso que jamás se escribió sobre Mí en latín — cada verso, un martillazo de una sola idea.